Carlitos en Brisbane: Preparación, familia y una experiencia mundialista inolvidable

Carlitos en Brisbane: Preparación, familia y una experiencia mundialista inolvidable


Tres semanas de adaptación, entrenamientos en pistas australianas y meses de preparación desde Chile fueron parte del camino de Carlitos hacia el Campeonato Mundial de BMX en Brisbane. Rosita Silva (mamá), quien además se desempeñó como Team Manager Challenge, nos relata cómo vivieron esta aventura deportiva y familiar, dentro y fuera de la pista.

¿Con cuánta anticipación viajaron a Brisbane?

Viajamos aproximadamente tres semanas antes del Campeonato Mundial. Fue una decisión completamente familiar, porque era un viaje muy largo desde Chile y quisimos aprovechar la oportunidad para conocer Australia, adaptarnos al cambio de horario y permitir que Carlitos llegara tranquilo, descansado y disfrutando toda la experiencia.

Además, viajamos con nuestro grupo de siempre, nuestra “familia mundialera”, por lo que todo se hizo mucho más entretenido. Conocimos koalas, canguros y recorrimos lugares increíbles.

Siempre intentamos que estos viajes no sean solamente bicicleta. Queremos que Carlos también conozca el país, perfeccione su inglés, descubra otras culturas y aprenda a desenvolverse en situaciones nuevas. Al final, el deporte también educa fuera de la pista.

¿Visitaron otras pistas antes del Mundial?

Sí, alcanzamos a conocer tres pistas de BMX, aunque eran circuitos tradicionales de bicicross y no de Supercross, como la pista utilizada en el Mundial.

De todas maneras, nos sirvieron muchísimo para que Carlos mantuviera su ritmo de entrenamiento, continuara sintiendo la bicicleta y no perdiera sensaciones. Técnicamente eran pistas muy distintas, pero el objetivo principal era que llegara activo y con buenas piernas.

¿Carlos tuvo dudas con algún salto o sector de la pista?

La verdad es que no. Todo ese trabajo ya estaba realizado antes de viajar. Desde Chile entrenó pensando en las características que podría tener esta pista y analizamos muchas veces sus diferentes sectores.

Cuando llegamos a Brisbane ya no era momento de aprender obstáculos nuevos. El foco estaba en encontrar fluidez, ritmo y la velocidad necesaria para aprovechar al máximo el circuito.

Carlitos:

" Al principio la segunda recta se veía difícil, pero afortunadamente pude resolver rápido las pasadas de carrera"

¿Hubo algo especialmente difícil que tuviera que resolver durante los entrenamientos?

Carlitos es muy disciplinado. Desde enero tenía la pista prácticamente visualizada y venía entrenando específicamente para este Mundial.

Sabíamos que uno de los aspectos importantes sería el manual largo, por lo que pasó meses practicándolo hasta llegar a Australia con esa tarea resuelta.

Más que solucionar un obstáculo en particular, el trabajo estuvo enfocado en encontrar el ritmo perfecto de la pista. Brisbane no era un circuito especialmente técnico, pero sí muy rápido. Si perdías velocidad en algún punto, recuperarla resultaba muy difícil.

Recuerdo que incluso corredoras muy experimentadas, como Karlita Ortiz, nos decían exactamente eso: “Lo más difícil es mantener el ritmo, porque cualquier error te deja prácticamente detenido”. Y era totalmente cierto.

¿Modificaron la relación de platos de la bicicleta cuando llegaron?

No, eso estaba completamente estudiado antes del viaje. Habíamos realizado todo el análisis previo y viajamos solamente con dos opciones de platos, porque ya sabíamos cuáles podrían funcionar dependiendo de las condiciones.

Finalmente, no fue necesario realizar ningún cambio importante.

¿Cómo se sintió Carlos durante los primeros entrenamientos? ¿Tuvo nervios?

Más que nervioso, estaba feliz.

Se reencontró con muchos amigos de distintos países, conoció nuevos corredores y disfrutó muchísimo el ambiente del Mundial.

 

Obviamente, cuando se acerca la competencia aparecen esos nervios normales que siente cualquier deportista antes de una carrera importante, pero nunca fueron nervios provocados por el miedo o la inseguridad.

Carlos ya ha participado en varios Campeonatos Mundiales y, además, durante el año mantiene contacto con muchos de estos niños a través de videojuegos y redes sociales. Era muy bonito verlo llegar y abrazarse con amigos que viven al otro lado del mundo.

A medida que avanzó desde las mangas hasta la final, el gran desafío fue mantenerse concentrado. Creo que lo hizo increíblemente bien. Entre carrera y carrera continuaba siendo el mismo niño de siempre: jugando, riéndose y compartiendo con sus amigos.

 

¿Hubo algún chascarro o inconveniente durante la competencia?

Durante el Mundial, por suerte, todo salió muy ordenado. Entre cada ronda analizábamos la carrera, corregíamos un par de detalles y nos enfocábamos inmediatamente en la siguiente largada.

No tuvimos ningún problema que afectara la preparación de Carlos. Además, los australianos fueron increíblemente amables y cariñosos, por lo que todo se sintió muy tranquilo.

Carlitos:

"Solo el día de entrenamientos. porque atrás del partidor todos se amontonan y me pasaron a llevar la "boa" de la zapatilla. Tuvimos que arreglarlo muy rápido"

 

Además, vivimos un chascarro muy australiano.

Un día fuimos a entrenar a una pista cercana y Carlos avanzaba por la primera recta, casi llegando a la curva, cuando de repente se cruzaron unos canguros, ¡como si fueran perros callejeros! Nos quedamos todos mirando, sin poder creerlo. Fue una escena demasiado entretenida.

También nos causaron mucha gracia algunos letreros instalados en la pista del Mundial. Estos indicaban que no debíamos alimentar a los animales y que, si aparecía una serpiente, por favor no la matáramos, sino que avisáramos para que alguien fuera a retirarla.

Suena muy civilizado, pero imagínate ir camino al baño o a comprar una botella de agua y encontrarte una serpiente. ¡Todo muy australiano!

 

¿Cómo viviste tú el Mundial desde tu rol de mamá?

Como mamá siempre existe ansiedad. Una conoce todo el trabajo, las horas de entrenamiento, los viajes y el esfuerzo que hay detrás de cada largada.

Pero, al mismo tiempo, me sentí muy tranquila.

Ver a Carlos tan seguro, concentrado y disfrutando cada carrera fue probablemente lo que más feliz me hizo.

Más allá del resultado, me encanta verlo seguir siendo un niño. Que entre carreras esté riéndose, haciendo bromas y compartiendo con sus amigos, exactamente igual que cuando está en Chile.

Eso, para mí, vale muchísimo.

 

Como Team Manager Challenge, ¿Cómo evaluaste la organización del evento? ¿Hay algo que Chile podría adoptar?

Llevo varios años desempeñándome como Team Manager Challenge y este Mundial, en particular, lo sentí diferente. Fue mucho más cálido, cercano y casi hogareño. Todo fluía.

La organización fue excelente. Los horarios se respetaban, la comunicación era muy clara y cada persona sabía exactamente qué debía hacer.

Hubo varias cosas que me encantaría ver algún día en Chile. Una de ellas fue que el entrenador principal de los niños era nada menos que el actual número uno del mundo en categoría Élite. Verlo ordenar a los niños, darles agua, hacerles bromas, contenerlos y acompañarlos fue realmente bonito.

Creo que para los más pequeños es muy potente tener cerca a alguien que representa el lugar al que sueñan llegar. Los niños aprenden mucho más observando ejemplos concretos que escuchando discursos.

Otra cosa que me impresionó fue el orden en la zona previa a las gateras. No había gritos por altoparlante llamando piloto por piloto, como ocurre muchas veces en otros campeonatos.

Existía un sistema de ingreso muy sencillo: primero distribuían a los corredores según el número "decena" de su carrera, después por el número específico de carrera y, finalmente, realizaban un chequeo de placas antes del partidor. Todo funcionaba de manera muy fluida y respetuosa.

Si tuviera que quedarme con una imagen de este Mundial, sería haber visto a toda la familia Sakakibara involucrada.

La mamá participaba como entrenadora y Team Manager; el papá trabajaba con los transponders; el hermano entrenaba, y Saya compartía todos los días con cada niño que se acercaba a ella.

Me encantó observar cómo una familia completa puede vivir este deporte desde diferentes roles. Al final, el BMX deja de ser solamente una disciplina deportiva y se transforma en un verdadero estilo de vida familiar. Creo que eso inspira muchísimo a quienes también vivimos este mundo con el corazón.

Mucho más que un resultado

La experiencia de Carlitos en Brisbane fue el reflejo de una preparación que comenzó muchos meses antes de la competencia. Disciplina, planificación y entrenamiento fueron fundamentales para su desempeño, pero también lo fueron el acompañamiento familiar, las amistades construidas alrededor del mundo y la posibilidad de continuar disfrutando del BMX como un niño.

Porque detrás de cada largada existe esfuerzo y concentración, pero también viajes, aprendizajes, risas, nuevos amigos y una familia que vive cada carrera con la misma pasión.

"Carlitos Corrales Silva" - Octavo Lugar, Campeonato Mundial Brisbane 2026

 

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